Fake air landscape
Esta serie nace de una paradoja visual: capturar escenarios que parecen paisajes vistos desde el cielo; fotografiar como si perteneciera a otra escala. Me acerco al suelo —grietas, texturas, residuos, plantas— y al encuadrar de forma cerrada, surgen imágenes que evocan atmósferas lejanas, cordilleras aéreas, dunas rojas, planetas sin nombre.
Exploro cómo la fotografía puede confundir al ojo y revelar que nuestra forma de ver está cargada de ideas preconcebidas. En ese juego visual, cuestiono lo que entendemos por paisaje natural en el ámbito comercial: una idea muchas veces domesticada para decorar o vender una noción de naturaleza idílica. En lugar de vistas sublimes —esas que suelen usarse como protectores de pantalla—, aquí hay pequeños paisajes que simulan la inmensidad: fragmentos que invitan a una atención distinta, casi infantil. Como cuando una mancha de cemento se volvía continente.
No me interesa que todas las imágenes sean completamente realistas, algunas buscan confundir y otras estimular la imaginación. Este desplazamiento de lo pequeño a lo aparentemente vasto no solo subvierte la escala, sino también la noción de paisaje. Tampoco busco documentar un territorio, sino en todo caso fabricar desde fragmentos del suelo, agua o vegetación, una versión de la idea de paisaje de un entorno limpio, lejano, compuesto para alimentar el imaginario del bienestar, como una forma de sabotaje visual. Lo que a simple vista podría parecer una imagen satelital o una pintura abstracta romántica ocurre en realidad, a escasos metros o incluso centímetros del suelo.
















